Síntomas y Tratamiento

¿Cómo experimentan la depresión los latinos?

Los individuos de distintas culturas manifiestan síntomas de depresión de diferentes maneras. Además de cambios en su estado de ánimo, los latinos tienden a experimentar la depresión con dolores y malestares (como dolor de estómago, de espalda o de cabeza) que persisten a pesar del tratamiento médico. Los latinos a menudo describen la depresión como sentirse nerviosos o cansados. Otros síntomas incluyen: cambios en el sueño o en el apetito, inquietud o irritabilidad y dificultad en la concentración y la memoria.

"Ya no disfrutaba de las cosas como antes, y pensé que mis problemas para recordar palabras y nombres tenían que ver con mi edad. Me olvidaba dónde ponía las cosas, y me sentía como aturdida." -- Clara, 68

"Después de dar a luz a mi bebé, pensé que estaría feliz, pero me sentía cada vez peor. Estaba muy triste y me sentía culpable de no disfrutar de mi nuevo bebé. A pesar de que el doctor decía que no tenía nada, padecía de dolores de cabeza terribles que duraban horas . . . Lloraba por nada, y lo único que quería era dormir todo el día." -- Conchita, 30

"Después del accidente, no podía trabajar. Estaba preocupado porque no sabía cómo mantener a mi familia. Me irritaba y me enojaba con frecuencia y, a veces, bebía para relajarme. Dormir era difícil, y siempre estaba cansado. Sentía que no podía hacer nada bien y no me sentía bien conmigo mismo. Estaba avergonzado de pensar que necesitaba ayuda." -- Juan, 51

 

 ¿En qué se diferencian la depresión clínica y la tristeza?

Es normal sentir tristeza en ciertas situaciones de la vida. Dejar su país de origen y extrañar a la familia, la muerte de amigos o familiares, el divorcio, la pérdida de trabajo y hasta la pérdida de la salud pueden causar sentimientos de tristeza. Los inmigrantes pueden creer que la tristeza y el estrés son parte del traslado a un nuevo país. Si la tristeza o el estado de ánimo depresivo continúa por más de dos semanas, es posible que esté experimentando depresión clínica y debe buscar ayuda profesional.

La depresión clínica es una enfermedad médica tratable, igual que la diabetes o la tensión alta. Muchos creen erróneamente que la depresión es "normal" en personas mayores, adolescentes, madres primerizas, mujeres menopáusicas o en personas con enfermedades crónicas. La verdad es que la depresión clínica nunca es "normal," no importa la edad o situación de la vida.

Cualquiera que experimente síntomas depresivos debe ser diagnosticado y tratado.

 ¿Quiénes son propensos a sufrir de depresión clínica?

Sea usted de origen mejicano, puertorriqueño, cubano, centroamericano, o sea su familia procedente de Colombia, Panamá, la República Dominicana, o cualquier país de la América Latina, usted puede sufrir una depresión clínica. Personas de cualquier edad o nivel económico pueden experimentar la depresión clínica. La depresión causa pérdida del placer en la vida diaria, tensión en el trabajo y las relaciones, complica condiciones médicas, o incluso puede llevarle al suicidio.

 ¿Quiénes tienen un riesgo mayor de sufrir depresión?

Un historial familiar de depresión clínica aumenta el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Si alguien en su familia ha sufrido de depresión, las probabilidades de padecerla usted son altas. Sin embargo, la depresión clínica también puede ocurrir en personas que no tienen parientes con depresión.

Las mujeres padecen el doble de la tasa de depresión clínica que los hombres. Aunque las razones no son del todo claras, existen diferencias biológicas en las mujeres, como los cambios hormonales y la composición genética, que pueden contribuir a la depresión. Además, los factores sociales, como crecientes presiones en el trabajo, responsabilidades de la familia, las expectativas de la mujer, el incremento en el porcentaje de abuso sexual y la pobreza, aumenten la depresión clínica entre las mujeres.

La depresión clínica se junta con ciertas enfermedades, como el cáncer, la parálisis, las enfermedades del corazón, la enfermedad de Parkinson, la demencia de Alzheimer, y la diabetes. Por cierto, se debe informar a su médico sobre cualquier síntoma depresivo que se manifieste junto a otras enfermedades para tratar la depresión además de la enfermedad física.

Síntomas de la depresión clínica

No todos experimentan la depresión clínica de la misma manera; los síntomas varían según las personas. Revise la siguiente lista de síntomas y señale los que usted ha sentido. Consulte a su doctor o a un profesional de la salud mental, si experimenta CINCO o más de estos síntomas por un período mayor de dos semanas o si los síntomas son tan severos que interfieren en su vida diaria.

Lista de Síntomas

  • Estado de ánimo de tristeza, ansiedad o "vacío" persistentes
  • Dormir muy poco o dormir demasiado
  • Pérdida del apetito o de peso, o aumento del apetito y de peso
  • Pérdida del interés o placer en las actividades de que disfrutaba antes
  • Inquietud o irritabilidad
  • Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento (como dolor de cabeza, dolor crónico, estreñimiento y otros desórdenes digestivos)
  • Dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones
  • Fatiga o pérdida de energía
  • Sentimiento de culpa, desesperanza o inutilidad
  • Pensamientos sobre la muerte o el suicidio

¿Se puede tratar la depresión?

La depresión clínica es una de las enfermedades médicas más tratables. Más del 80 por ciento de las personas con depresión pueden recibir tratamiento con muy buenos resultados, mediante medicamentos, psicoterapia o la combinación de ambos. Solamente un profesional de la salud calificado puede diagnosticar la depresión clínica y mientras más pronto comience el tratamiento más eficaz será.

Algunas personas se sienten avergonzadas de buscar ayuda y se niegan a hablar sobre asuntos tan personales con un extraño. Otras creen que la depresión desaparecerá por sí misma, o aun peor, que la gente pensará que están perdiendo el juicio. Tales puntos de vista son erróneos. Hay quienes se dan al alcohol o a las drogas para conseguir alivio, práctica que sólo puede agravar la depresión.

 "Aunque fue difícil al principio hablar con alguien que no conocía, mi terapeuta no me criticó, me escuchó y entendió mi situación. confié en él, de modo que cuando sugirió que probara los medicamentos para ayudarme a dormir, sentirme menos cansado y menos inquieto, pensé que debía hacerlo. Luego de un mes de terapia y de tomar medicamentos, sentí esperanza de nuevo. Me siento como antes y mi familia está aliviada y contenta con los resultados del tratamiento." -- Juan, 51

 ¿Cómo funcionan los medicamentos y la psicoterapia?

La forma más común de tratar la depresión clínica es con medicación antidepresiva, psicoterapia o la combinación de ambas. Los antidepresivos no forman hábito, no cambian su personalidad y le ayudarán a tener un mejor estado de ánimo, apetito, y sus patrones de sueño volverán a la normalidad. Los antidepresivos restauran el equilibrio químico normal en las partes del cerebro que gobiernan las emociones.

En la mayoría de los casos, la depresión puede tratarse de modo ambulatorio. Pueden pasar entre una y ocho semanas antes de que se note alguna mejora. Los efectos secundarios (sueño, estreñimiento o boca seca) son pasajeros y, por lo general, desaparecen después de dos semanas.

Es importante que tome los medicamentos tal como están recetados. Comuníquese regularmente con su doctor sobre cómo se siente. Si está bajo tratamiento por cualquier otro problema médico, asegúrese de que todas las personas que lo traten estén enteradas de los medicamentos que toma. El tipo y la dosis se receta específicamente para usted, tomando en cuenta sus síntomas, edad y peso.

La psicoterapia incluye tratamiento individual, familiar o de grupo. Los psicólogos clínicos, psiquiatras, trabajadores sociales o consejeros están adiestrados para entender y ayudarle a manejar mejor sus problemas.

"Después de casi cinco semanas de iniciar la terapia de grupo y la medicación, ¡qué sorpresa!, mejoró mi concentración y memoria. Otras cosas también mejoraron, sentí el cuerpo más liviano y más fuerte, y lleno de ánimo." -- Clara, 68

 

 ¿Cuál es el primer paso para obtener ayuda?

El primer paso es hablar con alguien en quien confía: un pastor, consejero escolar o su médico de familia, para obtener información sobre los recursos en su comunidad. Consulte la lista de recursos al final de este folleto para mayor información sobre el tratamiento de la depresión.

 ¿Cómo pagar el tratamiento?

Si tiene un seguro privado o un plan de una organización del cuidado de la salud (HMO), los costos del tratamiento pueden estar cubiertos. Si no cuenta con un seguro o no puede pagar un tratamiento, su comunidad tiene centros de salud mental financiados con fondos públicos y otros programas que cobran de acuerdo con lo que usted pueda pagar. Si usted o su familia depende de la asistencia pública, su plan Medicaid probablemente cubre los gastos del tratamiento. Póngase en contacto con la Asociación de la Salud Mental local para que le ayuden a encontrar un programa de salud mental en su comunidad.

 ¿Qué otras cosas pueden ayudarme en mi tratamiento?

Hablar con seres queridos puede proveer el apoyo necesario cuando se está pasando por momentos difíciles en la vida. Su pastor o los miembros de la iglesia son una gran fuente de apoyo y de optimismo, y pueden referirle a un profesional de la salud mental en su comunidad. Hay que tener muy presente que, para los que sufren de depresión clínica, este apoyo no sustituye la atención de un profesional de la salud. Así como la diabetes y la tensión alta merecen atención médica, la depresión clínica es una enfermedad médica seria que requiere del tratamiento ofrecido por un proveedor de salud mental calificado.

Las hierbas y otras medicinas no tradicionales pueden ayudar a combatir la depresión; sin embargo, es importante que un profesional de la salud mental le evalúe, si sospecha que padece de depresión. Informe a su doctor puntualmente de todos los tratamientos en que esté participando.

Los miembros de la familia o amigos de confianza pueden tomar parte activa en el tratamiento, lo cual incluye enterarse de la manera en que pueden participar y apoyar al afectado miembro de la familia a fin de impedir una recaída.

"Mi fe me ayudó a abrigar esperanzas y a buscar tratamiento. ‘Ayúdate que yo te ayudaré', dice Dios, y yo lo creo. Busqué el tratamiento médico adecuado y asistí a todas mis citas, tomé las medicinas con regularidad y las cosas mejoraron considerablemente. Le dije al doctor acerca de las vitaminas y otros medicamentos que estaba tomando. Los cambios en mi estilo de vida también ayudaron. Camino todos los días y tomo el sol por la mañana." -- Yvette, 24

 ¡Usted puede disfrutar de la vida nuevamente! Reconociendo los síntomas de la enfermedad y sometiéndose a tratamiento, seguramente logrará vencer la depresión clínica.

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